Los textos de baja calidad perjudican a su empresa


Los textos de baja calidad perjudican a su empresa¿Qué piensa usted cuando ve que la competencia comete un error relacionado con, por ejemplo, la calidad del servicio a la clientela? Probablemente quiera aprovechar este punto débil para conseguir más clientes para su propia empresa. Algo similar ocurre cuando sus comunicaciones son de mala calidad. Sus clientes (y quizás también sus competidores) perciben la debilidad y se preguntan cuánta atención presta su empresa a los servicios o productos que vende si no se preocupa en absoluto por transmitir un mensaje claro y correcto.

Estas situaciones se dan a menudo en las comunicaciones de empresas, tanto grandes como pequeñas, en todos los rubros. En muchas ocasiones, la traducción de los textos se confía a empleados de la empresa que no poseen la formación necesaria para realizar este tipo de trabajo, y lo que se ahorra en traducción se paga con creces al perjudicar la imagen de la empresa.

Para comunicar un mensaje claro, con la estructura correcta y sin interferencias que desalienten la lectura, se debe recurrir a un profesional. La mayoría de las veces, el cliente optará por la empresa o el profesional que cotice el precio más bajo. Si bien un precio más elevado no es necesariamente un indicador de calidad, en reglas generales la buena calidad cuesta más cara. Por ello, si a igual calidad, cualquier consumidor elegiría el menor precio, no debe darse por sentado que todas las empresas o profesionales son capaces de ofrecer un trabajo de calidad. Lamentablemente, en traducción, la calidad no puede presuponerse.

Una vez que haya identificado a las empresas o profesionales que desee contactar, debe asegurarse de que estén realmente capacitados para realizar un buen trabajo. Es común que haya profesionales que no tienen ninguna formación académica en traducción, pero ofrezcan sus servicios, ya que, al no tratarse de una profesión regulada, cualquier persona bilingüe puede comenzar a traducir de la noche a la mañana. Sin embargo, la traducción no es tarea fácil, y si bien existen algunos profesionales que han estudiado en campos conexos o que no poseen estudios de traducción y son, a pesar de ello, naturalmente talentosos para la tarea, esto no ocurre con la mayoría de las personas sin capacitación formal. Lo ideal es una combinación de estudios y experiencia práctica, lo que le permitirá al traductor utilizar las herramientas más adecuadas para el tipo de texto en cuestión. Por ello, es importante solicitar muestras de traducción, y en ciertos casos, pruebas de las cualificaciones académicas del individuo que llevará a cabo el trabajo. También es conveniente consultar cuál es el proceso que la empresa utiliza, cuántos profesionales trabajarán en la traducción, si habrá una persona dedicada a la gestión del proyecto y si la revisión realizada por otro profesional está incluida en el precio. Otro par de ojos es imprescindible para asegurar un texto impecable. Un trabajo sin revisar le saldrá más barato, pero es muy probable que contenga errores.

Otro aspecto importante es desarrollar una relación a largo plazo con el traductor o la empresa que elija. Aunque un profesional pueda estar especializado en ciertos temas en particular, siempre existe una curva de aprendizaje cuando se trabaja con un cliente nuevo. Esa brecha se va cerrando a medida que el traductor o la empresa empieza a conocer al cliente y sus actividades. Durante los primeros proyectos, es posible que surjan muchas preguntas, pero luego de trabajar en varios documentos de su empresa, el traductor tendrá menos dudas.

El proceso debe comenzar por un texto bien redactado, y esa responsabilidad corre por cuenta del cliente. Un buen texto original es la base de una buena traducción. De lo contrario, el proceso de traducción será como una casa construida sobre cimientos que no son firmes. Cuántos más errores contenga el documento original, más obstáculos encontrará el traductor para realizar su trabajo, y cuánto más ambiguo sea el texto, habrá más dificultades de interpretación.

No olvide que no siempre se tiene la oportunidad de cambiar una primera impresión. De la misma manera que un médico con el delantal sucio nos parecerá desaliñado, una empresa que no cuida sus comunicaciones dará un aspecto de descuido o falta de interés. No importa si su producto o servicio es excelente; si la calidad de sus comunicaciones deja que desear, la imagen de su empresa se verá perjudicada.


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